Entre páginas y textos
La época hipermoderna ha traído una serie de cambios en los comportamientos e ideologías de la sociedad. Vivimos tiempos acelerados, escasos de tiempo, donde producir y consumir se ha vuelto uno de los principales objetivos de los ciudadanos. En el que el estrés ha sido denominado la enfermedad del siglo y las cifras de suicidio y ansiedad han incrementado. Pasamos horas y horas frente a una pantalla, hemos hecho parte de nuestro mundo las redes sociales, y la tecnología se ha convertido en una extensión de nosotros.
Dicho lo anterior, también hay una serie de aspectos positivos por destacar, por supuesto no todo es negativo. Un ejemplo de ello, es el mundo literario, ya que a pesar de su evolución a lo largo de todas las épocas, sigue manteniendo sus mismos efectos y beneficios en la sociedad. No es en vano que los clásicos literarios continúen prevaleciendo en nuestros días y muy probablemente lo continúen haciendo por muchas épocas más.
Una de los aspectos positivos derivados de la tecnología en cuanto a este tema, es que ahora podemos tener a nuestro alcance cualquier libro, en nuestro formato preferido y de una manera mucho más accesible que en las épocas de antes. Podríamos decir básicamente que, no existe pretexto alguno para no leer.
Sin embargo, para todas aquellas personas que dicen no gustar de la lectura, probablemente es por cómo se los han transmitido, ya sea en casa, en la escuela o el mismo entorno en cuestión. Además de que han sido víctimas de no haber encontrado el libro adecuado.
Pero esto no debe desanimar a nadie, ya que una de las maravillas de la literatura, es que es para todos. Sin importar la edad, género, condición, ideología, religión, raza, etc. Por lo tanto, es merecedora de una oportunidad para entrar en la vida de todos.
Miguel de Cervantes Saavedra decía “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, y esta es la mejor descripción de lo que es la literatura.
Leer, además de codificar y configurar los patrones de pensamiento, se convierte en la mejor nave para viajar a cualquier lugar, época o mundo.
Hoy en día se puede establecer un mapa político-literario, pues cada rincón de la tierra tiene su historia, legado, costumbres, leyendas y visiones, consagradas en piezas escritas. Las fronteras, en este contexto, son invisibles, al igual que los límites del aprendizaje y de la capacidad de asombro. No por otra razón el narrador, poeta y académico de la Real Academia, José María Merino, asegura que “la literatura es la mejor herramienta para conocer el mundo”.
Los beneficios que aporta leer son diversos. Y es que más allá, de todos los beneficios científicos como estimular nuestra creatividad, ejercitar nuestra memoria, ampliar nuestro vocabulario, desestresarnos, ayudarnos a dormir mejor, entre otros, nos invita a la reflexión y a formar un sentido más crítico, además de ampliar y enriquecer nuestro panorama en todos los sentidos.
Para muchas personas, la literatura puede ser una actividad ociosa o inútil, sin embargo, posee un valor social invaluable, ya que nos hace más empáticos, más dispuestos a escuchar y entender a los otros. Las ficciones nos enseñan a nombrar nuestras angustias y también cómo enfrentar y compartir nuestros problemas cotidianos.
Por otro lado, la lectura compartida puede ser doblemente enriquecedora. Compartir un club de lectura con gente diferente a ti pero con un interés en común, puede ser benéfico, ya que además de socializar, puedes empatizar con los puntos de vista de los demás, o por el contrario, ampliar y cuestionarte nuevas perspectivas. Además de que platicar y debatir una lectura crea vínculos y conecta a las personas, algo fundamental que nos hace humanos.
Por otro lado, aunque la lectura no tiene la misma preferencia por parte de las personas en comparación con la televisión o el cine, una buena noticia por destacar es que a raíz de la pandemia se dispararon las cifras de lectores e incluso, las ventas de libros se incrementaron significativamente.
Sin embargo, la población lectora está disminuyendo gradualmente en el país, ya que en los últimos meses, la población alfabeta que se asume como lectora de libros, revistas, periódicos, historietas o sitios web bajó de 71.8% de la población a 68.5% en 2023, según datos del INEGI.
Es importante hacer conciencia de que estamos consumiendo diariamente en cualquiera de nuestros ámbitos. Podemos implementar este hábito dedicando 20 minutos antes de irnos a la cama o en algún espacio libre de nuestro día, sin importar la hora y el momento siempre podemos llevar con nosotros un libro en cualquier formato de nuestra preferencia. Lo importante es darnos la oportunidad y empezar.
Solo me queda por agregar que detrás del extraordinario mundo de la literatura hay mucho por explorar. Y que estamos a tan solo unas páginas de viajar a otros mundos, conocer nuevas personas, vivir otras épocas y ser testigos de un sinfín de historias, de humanizarnos más.
Comentarios
Publicar un comentario